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Salimos de la AEYI, hasta la vista… ¿Asociación?

6 diciembre, 2023

 Hola Familia.
 
Estimados Alumnos/as y amigos de estudio y práctica. Miembros de la AEYI y del CEDRO.
 
A continuación presento mi carta de salida como miembro de la AEYI.
Con algunos de vosotros me comuniqué hace pocos días en relación a este asunto.
 
Me llamo Pablo Ferrero, profesor certificado de Yoga Iyengar en el año 2020.
Practicante de Yoga Iyengar desde el año 2007 y practicante de Yoga desde el año 2005.
Me he formado también con la Bihar School of Yoga y la Kashmir Shaivism School of Yoga, India. Soy osteópata y estudiante de Medicina Ayurveda. Durante 6 años de mi vida estuve visitando India para conocer a diferentes maestros de Yoga Iyengar, Shaivismo de Cachemira y Budismo Tibetano. He estudiado con diferentes profesores de España. Y, finalmente me formé en Francia. 
 
Después de estos años de relación con la asociación de Yoga Iyengar he tomado decisión de salirme, porque, al parecer, no puedo compatibilizar “ser quien soy” con las exigencias de la AEYI respecto a la prestación de servicios en exclusiva.
 
Los estatutos de la AEYI establecen que “no se puede mezclar” la metodología Iyengar con otras tradiciones o disciplinas. Esto es algo que no hago. En mi escuela ofrezco retiros de Yoga Iyengar, Meditación y Tantra Shivaita, en los cuales, las asignaturas, por así decirlo, se imparten de forma separada, y escrupulosamente diferenciadas. De esta manera no hay una mezcla (donde las partículas de una materia se mezclan con las de otra y dan resultado a un objeto material completamente alquimizado y alterado), sino una enseñanza respetuosa que permite a cada alumno elegir el camino que más se adapta a su “ser”. Y es que, este es mi camino, ofrecer conocimiento sobre las vías del yoga, la meditación y el tantra, como herramientas esenciales para el crecimiento, mediante la libre elección.
 
Sin embargo, el código de conducta ética y moral restringe nuestra labor como profesores de muchas otras maneras, ya que no nos permite impartir otro tipo de Yoga y tradición meditativa – yóguica que no sea Iyengar. Esto no se especifica en los estatutos, donde sería esperable que se incluyan de forma clara nuestros derechos y obligaciones. El Código de Ética, ni siquiera nos permite realizar una clase de Yoga Iyengar dentro de un encuentro donde se imparten otras actividades, salvo autorización del Comité de Ética. Como si fuera algo deshonroso. Cabe recordar que el Código de Ética, que se modifica cada año, genera una inseguridad jurídica insostenible para los asociados.
 
Sería deseable que una Asociación al servicio del crecimiento personal que ofrece un camino de honestidad y lealtad, estableciera de forma clara en sus Estatutos cuáles son los derechos y las obligaciones de sus miembros. En lugar de utilizar un Comité de Ética, formado por personas no elegidas por la mayoría, para modificar las normas del Código de Ética, de forma discrecional y al margen del consentimiento de los asociados.
 
Para imponer la exclusividad en la impartición de clases de yoga, en el sentido que los miembros de la Asociación sólo pueden impartir Yoga del Estilo Iyengar, el Código de ética y moral se respalda en los Yamas y Niyamas de Patanjali. Esto, en mi opinión, constituye un uso indebido de la terminología yóguica para ejercer el control, el poder y el proteccionismo de una marca personal.
 
Ante esta situación, me gustaría aclarar mi visión sobre este apartado del Código de Ética y de Conducta:
 
4.e) “Aparigraha: “Cuando están impartiendo clase, los profesores de Yoga IYENGAR® no mezclan las enseñanzas del Yoga IYENGAR® con ninguna otra disciplina. En todo caso, las clases de yoga que imparte un profesor de Yoga IYENGAR® son sólo de Yoga IYENGAR®.”
 
¿Qué es Aparigraha?
 
El quinto yama, APARIGRAHA o la generosidad, resulta del cambio en el punto interno de referencia, cuando este pasa del ego al espíritu.
 
El yogui conoce su naturaleza esencial y es por ello que expresa su generosidad espontáneamente en todos sus pensamientos, sus palabras y sus actos.
La consciencia limitada refuerza las limitaciones; la consciencia expandida genera, y nos hace conscientes de la abundancia.
 
La presión, estrés y ansiedad, es lo contrario a todo esto; queremos controlarlo todo. Este yama es ser humildes con nosotros mismos primero y luego con los demás. Implica la ausencia de aversión. Desaparece el ansia de acumular posesiones materiales.
 
Esto no significa que no disfrutemos del mundo material, sino que no nos dejemos esclavizar por él. Es decir, a través de la práctica del yoga se cultiva la expansión de la consciencia, y gracias a ella se despierta en nosotros la generosidad, porque la naturaleza misma es generosa.
 
Como comentario personal, cabe resaltar que hay apartados en el código de ética y de conducta que no están explícitos en los estatutos.
Bajo mi humilde opinión todas las restricciones deberían de estar contenidas en los estatutos, en aras a la transparencia para conocer con exactitud cuáles son las obligaciones y los derechos de los asociados, y no en un código de ética de dudosa poética.
 
Entiendo perfectamente que las limitaciones son necesarias. Incluso logro reconocer la belleza en formar parte de una asociación como la AEYI, en la cual conformarse con las regulaciones que se establecen pueden provocar que el asociado consiga la “Aceptación del momento presente y de lo que hay”.
Sin embargo, no comprendo, y decido negarme a representar a una asociación, que teniendo la responsabilidad de ser ejemplo de la enseñanza del Yoga, se excede en el control y proteccionismo en nombre de un término yóguico de manera adulterada.
 
Ante esta interpretación del concepto de aparigraha, me surge mencionar que aunque no haya una jurisprudencia que regule un código de ética y moral dentro de una asociación, aparigraha viene a referirse a no querer más de lo que más a uno le corresponde.
 
Estoy de acuerdo en que el RIMYI y la AEYI protejan la Marca y las enseñanzas del maestro  BKS Iyengar.
Estoy de acuerdo en que si no se ha obtenido  la maestría considerada por el RIMYI para ser formador, no se pueda impartir formaciones de Yoga Iyengar.
Sin embargo, estoy en desacuerdo en limitar la actividad de un ser humano exclusivamente a la enseñanza del Yoga Iyengar dentro de una tradición tan amplia y basta. Al igual que no estoy de acuerdo en limitar la labor formativa de un miembro de la AEYI en todo el abanico del Yoga.
Considero que esta medida cae en la autocomplacencia de una Asociación que se excede en el control, limitación y proteccionismo.
 
Deseo que, en algún momento, este código de conducta sea revisado con honestidad y que plasme las virtudes nobles del ser humano, desde un lugar en que el respeto de los derechos humanos, de libre identidad y prestación de servicios sea presentado de manera honesta y sincera. Que se revisen hasta qué punto las limitaciones y restricciones que se están llevando a cabo respetan las virtudes nobles del ser humano más allá de las trampas y huecos legales de la jurisprudencia.
 
Sé que muchos compañeros de práctica no están cómodos con las restricciones de la AEYI y, en concreto, del CEDRO (Comité de Ética de la Asociación). También sé que muchos compañeros de práctica han tenido que salir de la Asociación por este mismo tema.
 
Hay un momento en la vida donde las crisis de valores suceden para mostrarnos que aquello que tanto negamos del mundo externo, en realidad, es una semilla energética que también está plantada en todos y cada uno de los seres humanos. Negar, es negar cualquier existencia de ella en nosotros mismos. Muy probablemente, juegue en la sombra. Aceptar que aquello existente en el mundo exterior forma parte de uno, significa responsabilizarnos de esa semilla energética y pulirla para que no esté activa en exceso o en defecto.
 
Comparto mi experiencia porque, a pesar que la encarnación humana es individual, y el acto de tomar conciencia es íntimo y propio, es necesario también estar atento a la conciencia de grupo humano, ya que a nivel cósmico somos una conciencia colectiva.
 
Quiero agradeceros a todos vuestro tiempo al leer esta carta. Os pido perdón, porque en las últimas semanas me he dado cuenta que realmente he sido yo el que se ha mentido a sí mismo en esta situación. Estaba en una asociación que no representaba mis principios y valores. Quizás sea el momento para que el ser humano se responsabilice de sí mismo, madure y sane el profundo sentimiento de abandono que sirve de anclaje para aquellas instituciones que ejercen el control por su propio interés, con el pretexto de una “protección”. Quizás sea el momento de preguntarse ¿Por qué estoy dejando que mi impulso creativo, “Spanda Shakti” esté siendo limitado? ¿Qué es lo que me hace temer “mi yo esencial”? ¿Por qué estoy cediendo mi poder interior a una entidad externa?
 
Considero que todo esto nace desde lugares muy profundos del inconsciente y que nada es casual.
Asumo que, con el proceso vivido con la AEYI y el CEDRO, han emergido miles de creencias limitantes instaladas en mi software. Cojo el conflicto y lo uso para seguir adelante y mirar al futuro. Si en algún momento futuro, los principios y valores de la AEYI comulgan con los míos, me encantará volver a ser parte de la asociación. Por el momento, veo más honroso salirme.
 
Agradezco las enseñanzas del Maestro BKS Iyengar y de su familia. Agradezco las enseñanzas de todos los maestros Senior y no senior que he tenido dentro de esta tradición tan bella, y que tanto me ha aportado en mi camino personal y docente.
 
Sin otro particular, os deseo un buen camino de vida en honestidad con uno mismo.
 
Un abrazo,
 
Pablo Ferrero.

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