ORÍGENES Y EVOLUCIÓN DEL TANTRA
No existe una fecha definitiva que marque el inicio del Tantra. El Tantra no fue inventado ni formulado como tal. Sus orígenes nebulosos se remontan a los tiempos de la prehistoria. No nació de la mente de una sola persona, como ocurrió con el budismo o el cristianismo, sino que surgió de las creencias comunitarias y creció de manera progresiva a lo largo de los años. Su desarrollo tuvo lugar en distintas partes del mundo. No siguió una evolución concreta, sino que varió en función de las sociedades y geografías en las que se manifestaba.
Aparentemente, las distintas técnicas podían parecer contradictorias entre sí, pero esto solo ocurría en un nivel superficial, ya que todas ellas eran parte integral del Tantra.
En la India, el Tantra comenzó a reflejarse a medida que surgía el arte de la escritura. Desde entonces, se han escrito numerosos textos tántricos, muchos de los cuales presentan contradicciones entre sí en varios puntos. Esto no resulta sorprendente, dado que las actitudes sociales también evolucionan con el tiempo.
Las principales sectas del Tantra pueden resumirse en tres grupos: los shaktas, los shaivitas y los vaishnavitas. Aunque aparentemente difieren en sus creencias y en cómo articulan su visión del mundo, el mensaje final es siempre el mismo. El Tantra, como movimiento, nunca intentó eliminar las visiones opuestas, sino que buscó encontrar similitudes entre los distintos puntos de vista. Esta actitud de tolerancia solo se desarrolla cuando los movimientos crecen en un entorno de apertura, respeto y ausencia de juicio.
El dogma solo surge cuando las personas no viven en paz con sus creencias y puntos de vista, y cuando carecen de confianza en sí mismos y en aquello en lo que creen.
Se dice que el Tantra proviene de los Vedas, un tema sobre el cual hay mucho que debatir, dado que la palabra «Tantra» procede de la etapa pre-védica. Lo mismo ocurre con los Vedas. Por lo tanto, tanto el Tantra como los Vedas tienen sus raíces en la prehistoria.
Personas y eruditos tienden a recurrir a textos sagrados para tratar de fechar el inicio del Tantra, pero esto no es del todo exacto. Los textos tántricos más conocidos fueron escritos después de los Vedas, lo cual se deduce porque los Vedas están en sánscrito védico, mientras que los textos tántricos están en el sánscrito paniniano, una forma más tardía. No obstante, el Tantra, al igual que el Vedanta, existía mucho antes de plasmarse en los libros.
El Tantra: textos y sectas
El Tantra comprende numerosas sectas y subsectas, caracterizadas por una amplia variedad de rituales y prácticas espirituales. Esto puede resultar confuso y contradictorio para aquellos que no están familiarizados con las particularidades del Tantra. Dicho esto, se puede afirmar que el Tantra se divide en cinco sectas principales, según las deidades que se veneran:
- Vaishnavas, que adoran a Vishnu y siguen los Vaishnava Agamas.
- Shaivas, que adoran a Shiva y siguen los Shaiva Agamas.
- Shaktas, que veneran a Shakti o las Devis y siguen los Shakti Agamas.
- Sauras, que adoran a Surya y siguen los Saura Agamas.
- Ganapatyas, que veneran a Ganapati y siguen los Ganapati Agamas.
Es importante señalar que cada una de estas deidades cuenta con diversas representaciones. Por ejemplo, Shakti tiene cientos de representaciones que se incluyen en la práctica Sadhana Sakta.
Los textos tántricos son comúnmente llamados Agamas, y en menor medida, Nigamas. Los textos de las tradiciones Shaiva y Shakta suelen ser diálogos entre Shiva (Deva) y su consorte Shakti (Devi), donde Shakti plantea preguntas y Shiva proporciona respuestas. Estos textos se llaman Agamas. Un texto antiguo, el Agama Advaita Nirnaya, explica: «Un Agama procede de la boca de Shambhu (Shiva) y está dirigido a Girija (Shakti), habiendo sido previamente aprobado por Vasudeva (Vishnu)».
En estos diálogos, Shiva asume el rol de guía o maestro espiritual (Guru) y Shakti el de discípula (Sishya). Sin embargo, en algunos textos, como el Nigama Kalpadruma, Shakti asume el papel de profesora, convirtiéndose el texto sagrado en un Nigama.
En los Nigamas, Shakti es la Guru, mientras que Shiva es el discípulo, y toda esta enseñanza es también aprobada por Vasudeva. Este tipo de diálogo subraya la importancia de la relación entre el Guru y el discípulo, un aspecto fundamental en el Tantra. En cambio, otros textos tántricos no siguen esta estructura de diálogo y, por lo tanto, la figura del maestro y discípulo no tiene la misma relevancia.